El ciclo menstrual es un proceso fisiológico que influye en numerosos aspectos del cuerpo de la mujer, incluyendo el metabolismo, la energía, la resistencia y la fuerza muscular. Comprender las fases del ciclo menstrual y su impacto en el entrenamiento permite adaptar los ejercicios para mejorar el rendimiento y evitar lesiones. Vamos a ver las cuatro fases del ciclo menstrual y ofreceremos recomendaciones específicas para entrenar de manera eficiente en cada una de ellas.

Fase menstrual (Días 1-5)

Cambios fisiológicos

  • Se inicia el sangrado menstrual debido a la descamación del endometrio.
  • Niveles bajos de estrógenos y progesterona.
  • Disminución de la energía y posibles molestias como calambres, fatiga y dolor abdominal.
  • Pérdida de hierro debido al sangrado, lo que puede afectar la resistencia.

Impacto en el entrenamiento

Durante la menstruación, muchas mujeres experimentan una disminución de la energía, pero esto no significa que deban dejar de entrenar. De hecho, la actividad física ligera a moderada puede aliviar los síntomas menstruales, mejorar el estado de ánimo y reducir el estrés. Es importante evitar ejercicios que generen una presión excesiva en el área abdominal para prevenir molestias.

Recomendaciones de entrenamiento

  • Ejercicios de baja intensidad: Yoga, estiramientos y caminatas pueden ser beneficiosos para reducir la tensión muscular y mejorar el bienestar.
  • Cardio ligero: Bicicleta o natación de baja intensidad ayudan a mantener el movimiento sin generar fatiga excesiva.
  • Entrenamiento de fuerza suave: Uso de pesos ligeros o trabajo con el propio peso corporal.
  • Hidratación y descanso: Beber suficiente agua y dormir adecuadamente es clave en esta fase.
  • Consumo de hierro: Para evitar deficiencias, se recomienda una dieta rica en hierro y vitamina C para mejorar su absorción.

Fase folicular (Días 6-14)

Cambios fisiológicos

  • Aumento gradual de estrógenos.
  • Mayor sensibilidad a la insulina, facilitando el uso de carbohidratos como fuente de energía.
  • Incremento de la energía y mejor tolerancia al entrenamiento intenso.
  • Mayor predisposición a la síntesis de músculo debido al aumento hormonal.

Impacto en el entrenamiento

La fase folicular es ideal para entrenamientos de alta intensidad, ya que los niveles de estrógenos en ascenso favorecen la recuperación muscular y la disponibilidad de energía. Además, se reduce el riesgo de fatiga y se mejora la resistencia. Durante esta fase, la mujer puede experimentar un mejor rendimiento deportivo y tiempos de recuperación más cortos.

Recomendaciones de entrenamiento

  • Entrenamiento de fuerza: Levantamiento de pesas con cargas moderadas a altas, ideal para la ganancia muscular.
  • Entrenamiento HIIT (High Intensity Interval Training): Circuitos de alta intensidad con periodos de recuperación.
  • Deportes de resistencia: Ciclismo, correr y nadar pueden realizarse a mayor intensidad.
  • Aprovechar la adaptabilidad muscular: Momento óptimo para trabajar en la mejora de habilidades y nuevas rutinas de entrenamiento.
  • Nutrición equilibrada: Asegurar una ingesta adecuada de proteínas y carbohidratos para maximizar el rendimiento y la recuperación.

Fase de ovulación (Días 15-17)

Cambios fisiológicos

  • Picos máximos de estrógenos y liberación de la hormona luteinizante (LH).
  • Mayor energía y fuerza, pero también aumento en la laxitud articular.
  • Incremento del metabolismo y del rendimiento aeróbico.
  • Mayor temperatura corporal basal debido al cambio hormonal.

Impacto en el entrenamiento

La ovulación representa un momento clave para potenciar la fuerza y la resistencia. Sin embargo, debido a la mayor laxitud de los ligamentos, también aumenta el riesgo de lesiones, especialmente en rodillas y tobillos. A pesar de contar con un alto nivel de energía, es fundamental calentar correctamente y ser consciente de los movimientos que podrían generar estrés articular.

Recomendaciones de entrenamiento

  • Entrenamiento de fuerza explosiva: Ideal para mejorar la potencia, con ejercicios como saltos pliométricos y levantamiento de pesas.
  • Deportes de velocidad y agilidad: Sprint, entrenamientos con cambios de dirección y movimientos rápidos.
  • Precaución con articulaciones: Se recomienda un calentamiento adecuado y ejercicios de estabilización para prevenir lesiones.
  • Evitar el sobreentrenamiento: Aunque la energía es alta, el exceso de carga puede generar estrés en el cuerpo.

Fase lútea (Días 18-28)

Cambios fisiológicos

  • Aumento de progesterona y descenso de estrógenos.
  • Mayor retención de líquidos y posible sensación de hinchazón.
  • Disminución de la tolerancia al calor y mayor fatiga.
  • Menor sensibilidad a la insulina, lo que puede afectar la utilización de carbohidratos como fuente de energía.

Impacto en el entrenamiento

Durante la fase lútea, algunas mujeres pueden notar una disminución en su energía, mayor dificultad para recuperarse y menor rendimiento en entrenamientos de alta intensidad. Además, el metabolismo de las grasas aumenta, lo que puede influir en el tipo de combustible que el cuerpo prefiere usar. En esta fase, es recomendable centrarse en ejercicios de menor impacto y adaptar la alimentación para compensar los cambios hormonales.

Recomendaciones de entrenamiento

  • Entrenamiento moderado: Reducir la intensidad en entrenamientos de fuerza y cardio.
  • Ejercicios de baja a moderada intensidad: Caminatas, yoga, pilates y natación.
  • Mayor ingesta de carbohidratos complejos: Para compensar la disminución de la sensibilidad a la insulina.
  • Escuchar al cuerpo: No forzar el rendimiento si hay fatiga o malestar.
  • Suplementación y alimentación: Asegurar una ingesta adecuada de magnesio y omega-3 para reducir síntomas premenstruales.

El ciclo menstrual es un factor más a tener en cuenta en la planificación del entrenamiento, especialmente si eres atleta de alto rendimiento o si se producen cólicos y diversas molestias. Adaptar la intensidad y el tipo de ejercicio según cada fase no solo optimiza el rendimiento, sino que también reduce el riesgo de fatiga y lesiones. Al comprender cómo afectan los cambios hormonales al cuerpo, las mujeres pueden entrenar de manera más efectiva y mantener una relación equilibrada con la actividad física a lo largo de todo el mes. Además, llevar un registro detallado del ciclo y ajustar la alimentación y la hidratación en cada fase puede marcar ciertas diferencias en tu rendimiento.

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